Cómo vivir en estado de flow

Fluir con la vida” o vivir en flow” ¡qué bonita expresión! suena como sencillo, fácil, agradable…me encantaría conocer el truco para hacerlo, ¿a ti no?

Siempre me han fascinado esas personas que ponen el foco únicamente en lo importante, en disfrutar del proceso, en vivir el momento presente. Dejan que los acontecimientos se sucedan sin obsesionarse por controlarlo todo.

Es como esa amiga que acaba de quedarse sin trabajo, pero que no se agobia porque sabe (por algún motivo divino) que las oportunidades le van a llegar tarde o temprano. Y, ¿adivinas lo que pasa? ¡justo!, no ha pasado una semana cuando ya ha encontrado algo mejor, o cuando de una u otra manera, vuelven a aparecer en su vida las personas y oportunidades para ella.

Con estas personas sucede como si una fuerza atrajera lo que ellas mismas sienten que merecen. Algo así como lo que ocurre con la famosa ley de la atracción, en la que aquello de lo que te crees merecedora, llega a tu vida sin más. No tienen que partirse la cabeza pensando, ni hacer mil piruetas ni una mortal hacia atrás. Simplemente, están en el lugar adecuado, en el momento adecuado, haciendo aquello que más se alinea con su propio ser y ¡chassss! les llega.

Ocurre algo así como si se diera un equilibrio perfecto entre lo que buscas y lo que te encuentra – aunque, el factor suerte también tiene un cupo de participación-.

En todo caso, fluir es siempre más sencillo cuando estás conectada contigo misma (de hecho pienso que el única manera de hacerlo), cuando te conoces, te escuchas, te acompañas y te aceptas.

Entonces, ¿cómo fluir con la vida?

Hace un tiempo que me pregunto cómo debe ser vivir en este estado, y dónde está el equilibrio entre fluir y acomodarse -como no, mi mente analítica tratando de descomponer lo que significa cada termino para lograr una mayor comprensión-.

La definición de fluir en el diccionario dice: Brotar con facilidad y abundancia [las ideas] de la mente o [las palabras] de la boca. Entonces:

1. Fluir con la vida tiene todo que ver con ser tú misma, y nada con moldearte para agradar a los demás.

2. Es necesario hacer en la vida aquello que vibre contigo, con tus pasiones y dedicarte a ofrecer lo mejor a las personas que tocas en tu vida.

3. La vida es mucho más sencilla de lo que nos han enseñado a pensar, y se trata más de decidir con el corazón y menos con la cabeza.

4.  Es importante aceptar que las cosas no siempre salen como una quiere.

5. El desapego al resultado, la clave para dejar el miedo al fracaso.

6. Vivir en el presente, con la mirada puesta en lo que ocurre en cada preciso instante, olvidando lo que pudo ser y no fue o lo que podría ser mañana.

7. Aceptar que la vida es cambio, que nada permanece y que somos evolución.

8. Manejarte en la incertidumbre, saber que hay cosas que escapan a tu control.

9. Aprender a confiar en el proceso y soltar expectativas.

Ponerlo en palabras resulta más o menos sencillo, lo que no lo es tanto es hacerlo en la práctica. Fluir tiene mucho que ver con confiar. Con saber que eso que quieres va a llegar, que puede tardar más o menos, pero que se manifestará en algún momento. En ese estado de espera activa donde las cosas llegan y la ansiedad se reduce. Tener fe en que todo llega en su  tiempo, sin olvidar que tú también tienes que haber hecho tu parte del trabajo.

Lo importante en esto de fluir es estar satisfecha con el proceso. Agradecer lo que ya tienes, y dejar de mirar lo que te falta. No quiere decir que te conformes, quiere decir que no te quejas y trabajas, cada día más despierta, cada día más consciente para alcanzar lo que deseas.

Un abrazo,

 

 

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